Respuesta Sexual Masculina, guía de usuario

Como lo prometido es deuda, esta semana toca hablar de la Respuesta Sexual Masculina, siguiendo el modelo que plantearon Masters y Johnson, tan queridos aquí en Porno Educativo. Hechas las presentaciones, metámonos de lleno en la materia.

Respuesta Masculina
La primera fase, como ya sabes, es la fase de excitación. En ella el pene, como si fuera un soldado, recibe la orden de formar filas y colocar el arma al hombro, por ello los cuerpos cavernosos se hinchan de sangre, aumentando el tamaño y la dureza del pene, dándole esa forma y pose característica de la erección. El glande aumenta también de tamaño y obtiene un color púrpura debido a la acumulación de sangre. Las glándulas de Cowper lubrican la uretra para reducir su acidez y que el esperma no quede dañado en su viaje. Los testículos se alzan levemente para ir preparando la eyección de espermatozoides… Vamos, que el soldadito está listo para la carga.
Ya en la fase de meseta todos estos cambios se acentúan y se mantienen durante un tiempo, el soldado ya ha cargado el arma y recibe la orden de “¡APUNTEN!”. Aparece el rubor sexual, aumenta la tasa cardíaca y respiratoria, etc. Es en este momento cuando la congestión pélvica es más alta, ya que el organismo del hombre se prepara para la eyaculación y la tensión en el área es más alta (¡cuidado con el Blue Balls!).
Por último llega la fase orgásmica donde, a diferencia de las mujeres, existen dos subfases. La primera es propiamente la fase orgásmica, ya que acontecen una serie de contracciones rítmicas musculares y la sensación de placer, a su vez el semen es impulsado hacia la uretra como bala que pasa a la recámara. La segunda subfase sería la fase eyaculatoria, dónde una vez el semen es albergado en la uretra ésta sufre una serie de contracciones que causan que el semen sea eyectado hacia el exterior, sería propiamente la orden de “¡FUEGO!” que recibe el soldadito.
Tras la eyaculación el hombre entra en la fase final, llamada fase de resolución. En ella el soldado queda extasiado y necesita recargar su cañón para volver a disparar. Aquí toda la tensión erótica va desapareciendo poco a poco, la erección se suprime, los testículos vuelven a su lugar y el cuerpo vuelve a la normalidad. A diferencia de la mujer, el hombre sí que necesita un tiempo de recuperación entre orgasmos y esto es debido a que entra en periodo refractario, que no es otra cosa que esta “recarga” anteriormente comentada. En esta fase una erección total es una tarea complicada ya que la relajación acontece gracias al sistema nervioso simpático que coge el volante e imposibilita esta tarea. El periodo refractario tiende a ser más corto en varones jóvenes respecto a los de edad más avanzada, siendo de unos minutos en los primeros y en los segundos llegando hasta varias horas (dependiendo de la edad y condición física).
Al igual que en la mujer también existe la fase de deseo, la cual modula las anteriores y las envuelve, haciendo que el encuentro erótico sea más o menos deseable y placentero. Es una fase subjetiva que se nutre de nuestros deseos, apetencias y experiencias y por ello hace más proclives a unas conductas respecto a otras o a tener mayor/menor predisposición a los encuentros sexuales.
¡Abre filas lector/a! Y hasta la semana que viene.

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Escrito por Juan Mª Soler Martínez

Licenciado en Psicología, especializado en Terapia de Parejas y Sexología

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