¿Tienes relaciones sexuales porque quieres o porque lo necesitas?

Puede que seas de los que celebra un ascenso en un club de striptease; o ahogas la desolación que experimentas cuando te despiden en un prostíbulo. Puede que seas de los que en épocas de exámenes gastas una mitad del tiempo que dices usar para estudiar, en masturbarte. O bien puede que seas de los que se imagina una película porno con cada persona que te dirige dos palabras; como la cajera que te atendió en el Carrefour, la chica que te avisó de que te dejabas la cartera o la profesora que te da ánimos para que hagas mejor tu próximo informe.

Si te has sentido identificado con alguno de estos ejemplos, quizás sea porque tienes una adicción al sexo. En el siglo XIX, un psiquiatra alemán llamado Krafft-Ebbing puso de manifiesto que algunas personas tienen un impulso exagerado e irrefrenable, dirigido hacia consumar el coito. A dicho impulso lo llamó ninfomanía, cuando se trataba de mujeres hipersexuales, y satiriasis en el caso de los varones.

 Las investigaciones sobre la adicción al sexo han tenido grandes avances, pero aún queda mucho por descubrir. Hasta la fecha se sabe que los hombres experimentan la hipersexualidad con el doble de frecuencia que las mujeres (Mora, 2011; Echeburúa, 2012; Torales, 2018). Según nos cuenta el catedrático de Psicología Clínica, Enrique Echeburúa, que ganó el premio Euskadi de investigación el año pasado; la prevalencia estimada será mucho más pequeña en comparación con la real, porque estamos hablando de una patología muy vergonzosa. En 2012, explicó este problema calificando a la adicción al sexo como una adicción invisible. Si la persona no la reconoce -bien porque no es consciente de lo que pasa o bien porque prefiere que nadie lo sepa- no puedes intuir que la sufre analizando su apariencia, su expresión, su sangre o su orina.

Hasta la fecha se sabe que los hombres experimentan la hipersexualidad con el doble de frecuencia que las mujeres

En cuanto a la forma en la que dicha posible patología afecta a las mujeres, no se sabe mucho. Su estudio se obstaculiza porque sienten mayor vergüenza y autodesprecio. Estos sentimientos surgen al ir en contra de su rol de cuidadoras (Echeburúa, 2012). No obstante, el maestro en psicofarmacología Julio Torales (2018), afirmó que la prevalencia global de la adicción al sexo es alta.

Pero, ¿cómo sabes si eres adicto al sexo o si simplemente tienes la lívido un poco más alta de lo normal? ¿quién decide cuantas horas seguidas tienes que estar masturbándote para considerarlo una adicción? El perfil de una persona que es adicta al sexo, es el de un varón de entre 20 y 40 años, que no está satisfecho con su imagen corporal, tiene baja autoestima y puede presentar algún problema sexual o tener un historial de relaciones de pareja poco satisfactorias. Además, este tipo de hombre se comporta de maneras impulsivas, tiende a ser obsesivo y a buscar nuevas sensaciones o involucrarse en situaciones de riesgo. Por tanto, no es de extrañar que presente carencias afectivas y que también sea adicto al alcohol o a la cocaína (Echeburúa, 2012) -el doctor en psiquiatría Goodman, publicó, en 2008, que se ha demostrado que uno de los efectos de la cocaína es que el cerebro libera más dopamina; y la dopamina es el neurotransmisor encargado de activar el deseo sexual-.

Varón, entre 20 y 40 años, con un historial de insatisfacción sexual, impulsivo, obsesivo, con baja autoestima y tendencia al aburrimiento o predisposición a las adicciones.

La combinación de características anterior sirve como caldo de cultivo para que se acabe produciendo una adicción al sexo.  Una ninfómana o un sátiro empieza a serlo utilizando los pensamientos y fantasías eróticas como una forma de escapar de los problemas que se dan en la vida diaria. De esta manera, el sexo pasa a ser una estrategia de afrontamiento y comienzan a obsesionarse con la actividad sexual, que perciben como algo morboso (Echeburúa, 2012) . Cuando Echeburúa te habla de obsesión sexual, se refiere a que estos pacientes experimentan pensamientos sexuales intrusivos que intentan controlar llevándolos a la práctica de forma compulsiva (Kafka, 2010).

Por tanto, las personas que son adictas al sexo tienen un excesivo, irrefrenable y permanente impulso sexual. Al llevar a cabo ese impulso, lo hacen de forma fría, prescindiendo de ternura y afecto (Echeburúa, 1999). Sin reflexionar las posibles consecuencias negativas que podrían derivar de la relación sexual. Concretamente, suelen ejecutar el comportamiento sexual compulsivo (e.g., masturbación, fantasías eróticas, acoso sexual, pagar por mantener relaciones sexuales, buscar de forma indiscriminada relaciones sexuales con múltiples parejas o comportarse de forma hipersexual y obsesiva con un mismo amante) con frecuencias cortas y variables, con diferentes amantes y, por supuesto, sin intención de que haya algún tipo de comunicación sexual o amor entre ambas partes (Alonso-Fernández, 1996).

¿Cómo puedes evitar que le pase algo así a tu hijo o a tu hermano? Una forma de acabar con este problema es ofrecer una educación sexual que transforme el significado del sexo. Éste, a parte de ser un acto maravilloso, también es una forma de conocimiento personal e interpersonal; tiene la capacidad de incrementar nuestra autoestima y nuestra percepción de felicidad. No obstante, hacer un mal uso de él, como pasa cuando haces un mal uso de las redes sociales o de internet, puede acabar siendo algo muy negativo.

Alonso-Fernández, F. (1996). Las otras drogas. Madrid: Temas de Hoy.

Echeburúa, E. (1999). ¿Adicciones… sin drogas? Las nuevas adicciones (juego, sexo, comida, compras, trabajo, Internet). Bilbao: Desclée de Brouwer.

Echeburúa, E. (2012). ¿Existe Realmente La Adicción Al Sexo? Adicciones, 24(4), 281–285. https://doi.org/10.20882/adicciones.77

Goodman, A. (2008). Neurobiology of addiction: An integrative review. Biochemical Pharmacology, 75, 266-322.

Kafka, M. P. (2010). Hypersexual disorder: A proposed diagnosis for DSM-V. Archives of Sexual Behavior, 39, 377-400. https://doi.org/10.1007/s10508-009-9574-7

Mora (2011). Adictos al sexo. Recuperado de: http://www.familiayvidacc.es/COF/documentos_COF/publicaciones/2011-adictos-al-sexo.pdf

Torales (2018). La adicción al sexo, ¿es una patología? Recuperado de: https://cienciadelsur.com/2018/02/22/adiccion-al-sexo-es-una-patologia/

 

Silvia Roche, Colaboradora de Pornoeducativo,

2018.

Escrito por Silvia Roche

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One Comment to ¿Tienes relaciones sexuales porque quieres o porque lo necesitas?

  1. […] lector, las próxima líneas suponen la continuación de un artículo anterior. ¿Tienes relaciones sexuales porque quieres o porque lo necesitas?. En este trataré de explicarte de una forma clara y sencilla el procedimiento a seguir para la […]

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