Y duran, y duran, y duran…

Quince segundos. O diez. Tal vez unos fugaces ocho. O incluso veinte.

Esta primera cifra es la media aproximada de lo que suele durar un orgasmo femenino. Ni más ni menos que quince segundos de placer y explosiones hormonales inundando tu cuerpo. Dejando a un lado los números, una de las preguntas más habituales que nos hacemos las mujeres es cuánto podríamos llegar a alargar el orgasmo si supiéramos controlarlo. ¿Pero, realmente existe esa posibilidad de control? ¿Podría yo, tener conciencia de mi cuerpo en un momento tan intenso como el orgasmo para llevarlo por donde a mi me plazca?

La respuesta es sí, y el secreto viene de la mano de la respiración controlada.

Como muchos sabréis, existen diferentes tipos de respiraciones que debemos usar dependiendo de la actividad física que realicemos, ya sea correr, nadar, ir a clases de baile, caminar por el parque o incluso cantar. Pues el sexo viene siendo más de lo mismo. Durante una relación sexual, nuestro cuerpo experimenta una gran cantidad de sensaciones y pasa por diversas fases a nivel fisiológico, sin olvidar también que comparte su espacio vital con otro individuo o individua. Controlar y manejar cada bocanada de aire nos va a hacer grandísimos favores a la hora de sentir más una penetración, aumentar el ritmo de la relación e incluso alargar el tan esperado orgasmo.

Pero antes de lanzarme de lleno a hablar sobre cómo el oxigeno y la serotonina trabajan mano a mano para hacernos temblar, conviene tener claras las utilidades de distintos tipos de respiraciones. Entre éstos, podríamos hablar de respiraciones lentas, rápidas y acompasadas, profundas y continuadas e incluso respiraciones al unísono con tu pareja.  Las primeras, relajan el ambiente y preparan al cuerpo para todo tipo de sensaciones. Las segundas, buscan acelerar, aumentar ritmos y dar un paso más en la intensidad del acto. Las terceras serán vuestras aliadas y las usaréis en el momento clave para decidir cuándo y cómo queréis llegar, y las últimas van a gusto del consumidor ya que sirven para aumentar la conexión durante el sexo facilitando ese idílico orgasmo conjunto.

Pensemos ahora en esa situación tan deseada: aroma dulce y roces cada vez más sugerentes… Luz tenue y piel erizada. Besos, mordiscos y un cruce de miradas. Lo vais a hacer, queréis follaros. Estáis a punto de desatar todas las ganas que os tenéis en forma de sexo. Pero sexo del bueno, de esos polvos que no se olvidan ni cerrando los ojos.

Comenzáis a morderos con la mirada mientras respiráis, disfrutando cada calada de aire como si fuera distancia que acortáis entre vosotros. Respiráis despacio unas cuantas veces, llenando los pulmones e intentando hacerlo al unísono para sentir como ese deseo no hace más que crecer despacio, al ritmo de cada bocanada de oxígeno. Estáis follando como si llevarais meses buscando ese momento, lento y entre gemidos calmados. Estáis cachondos, sudáis de lo mucho que ha subido la temperatura ese último rato y notáis como vuestro ritmo cardíaco se acelera. Y vosotros con él.

Empezáis entonces a respirar de una forma más acelerada, cogiendo menos aire en cada vez y realizando más inspiraciones por minuto. De esta forma, estáis induciendo a vuestro cuerpo a acelerarse, a subir de nivel y a revolucionar la liberación de hormonas en vuestro torrente sanguíneo. Estáis muy cerca, vuestras dilatadas pupilas lo saben. Es ahora, cuando empiezas a notar esos escalofríos que te dicen lo que viene…

Es el momento de que respires con el abdomen. Cuando sientas que no puedes más y que estallarás de placer de una forma inminente coge aire desde abajo, usando así tu diafragma y concéntrate en su profundidad. Repite de nuevo y vuelve a respirar profunda y continuadamente hasta que creas haber empezado a liberar un orgasmo que todavía no has sentido. Aguanta el aire dos o tres segundos y suéltalo al ritmo que explotas en la primera contracción. Disfrútalo respirando al compás de ese orgasmo tan deseado que sigue vibrando unos segundos más que de costumbre…

Siguiendo esta secuencia y con práctica, conseguiréis coger el punto en el que comienzan para poder alargarlos o atrasarlos a vuestro gusto, ya que la respiración sirve como catalizador para este tipo de reacciones fisiológicas. Así, poco a poco lograréis orgasmos más conscientes e intensos además de un mayor control sobre ellos.

Al fin y al cabo, esto no es más que otra señal de esa enorme capacidad sexual que todos y todas llevamos dentro. Sólo tenemos que aprender a verla. 

Beck

Escrito por Beck

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One Comment to Y duran, y duran, y duran…

  1. Rubén y Sara dice:

    Estaría chulo que hicieseis un curso de esto, aunque fuese online.

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