Visibilidad homosexual de manos de Kinsey

Aprovechando que el pasado miércoles 17 de mayo fue el día de la lucha contra la homofobia, transfobia y bifobia hoy vamos a hablar del entomólogo (personica que estudia los bichos) que revolucionó la forma de ver la sexualidad.

Pero antes de tirarnos a la piscina de cabeza ¿sabes por qué el 17 de mayo es el día de la visibilidad homo, trans y bi? Pues porque fue un 17 de mayo el día que se decidió suprimir la homosexualidad de la lista de trastornos mentales que incluía la mismísima OMS (OMG con la OMS).

Como bien introducía anteriormente, permíteme hablar de Alfred Kinsey. Este señor fue un referente en biología a principios del siglo XX (se graduó bajo un magna cum laude, nada más y nada menos) y dedicó a posteriori mucho tiempo y esfuerzos a la clasificación taxonómica de insectos, donde ganó fama y reputación.

Pues bien, a nuestro amiguito Kinsey, allá por el 1938, se le otorgó el puesto de formador en el curso matrimonial de la Universidad de Indiana, que si te soy sincero, no sé muy bien en qué consistía… pero me alivia saber que Kinsey tampoco sabía muy a ciencia cierta cómo contestar a las preguntas que le formulaban los jovencitos sobre sexo ya que él había sido un chico muy introvertido con cero información sobre educación sexual.
Pues fue justamente ahí cuando se le encendió la bombilla a nuestro amado entomólogo y decidió dejarlo todo atrás y comenzar estudios sobre la sexualidad humana.

Su principal vertiente de estudio era el deseo sexual y sus vías de expresión y ello le llevó a publicar en 1948 su obra “El comportamiento sexual en el hombre”. Esta obra contiene decenas de errores metodológicos en tanto en cuanto a métodos de recogida y registro de la información, muestras empleadas, problemas éticos y legales en el procedimiento y un etcétera nada corto. Aún así lo petó más que Paulo Coelho a la hora de echar una mano a la gente. En una época marcada por la represión, censura e incluso medidas penales hacia la homosexualidad, Alfred Kinsey publicó unos escritos en donde se registraban las respuestas de miles de hombres de la época donde narraban de forma autobiográfica (y siguiendo un esquema de entrevista que duraba horas) sus vivencias sentimentales y sexuales. Aquí pudimos observar que un porcentaje muy llamativo de la población masculina había tenido o tiene deseos homosexuales y/o tenía relaciones sexuales homosexuales. Para más inri, no sólo se limitaba a sectores de la población de bajo nivel sociocultural o económico como se solía pensar, si no que se daba en todos sus estratos sociales.

Los críticos del equipo de Kinsey enloquecieron en críticas, pero el populacho lo idolatraba, por fin ponía voz a los que habían tenido la boca cerrada tanto tiempo. No sólo por los temas referentes a la homosexualidad, si no que fue también pionero en decir en voz alta que el pueblo americano mantenía relaciones sexuales prematrimoniales y que no pasaba nada, que el Diablo no se llevaba sus almas al más profundo pozo del noveno círculo del infierno. Que al pueblo americano le interesaba el sexo y que nadie era capaz de hablar de ello en voz alta y que las parejas recibían cero información sexual en cualquiera de sus campos. Que el pueblo americano se masturbaba. Que el pueblo americano era infiel a sus esposas

Y en pleno auge del momentazo Kinsey, allá en el 1953, éste decidió sacar la segunda (y necesaria) parte de su obra “El comportamiento sexual en la mujer” y ahí es donde casi lo crucifican… Hasta los más excépticos podían asumir que habían ciertos hombres que arrastrados por deseos carnales impuros se dedicaban a la sodomía, pero… ¿me estás diciendo que mi querida mamá tiene deseos sexuales? ¿y que por estadística es posible que haya fantaseado alguna vez con otra mujer? Pues pegadle fuego a ese Kinsey y quemad sus obras con él.

La versión femenina de su obra hablaba sobre los orgasmos (palabro extraño en aquel entonces), sobre los deseos y fantasías más recurrentes de la época y, cómo no, sobre el porcentaje de respuestas que había obtenido que indicaban que las mujeres alguna vez habían sentido atracción homosexual o que incluso habían realizado prácticas lésbicas. Además de hablar de masturbación y aventuras fuera del matrimonio.

La fama y prestigio que ganó durante estos años cayeron de golpe. Sus críticos se frotaban las manos y el apoyo que recibió en estos momentos se redujo prácticamente a sus seguidores más fervientes.

Kinsey fue un pionero y un visionario, pero también realizó un montón de errores garrafales, tanto como profesional, como persona y aunque cayó en desdicha con el tiempo se le debe mucho en sexología. En especial por desarrollar su “Escala de Kinsey” en donde la homosexualidad ya no era algo dicotómico, si no una constante dentro de una escala que iba entre los valores 0-6. Siendo 0 una heterosexualidad completa y dominante y 6 una homosexualidad completa y dominante, teniendo diferentes valores en medio en donde se puede ser hetero y haber tenido algún deseo o fantasía puntual en algún momento de la vida o incluso algún encuentro o viceversa.

Si quieres saber más de las andaduras de este hombrecillo, te dejo un buen documental sobre él. Además también tiene una peli llamada “Kinsey” y protagonizada por Liam Neeson.

¡Feliz semana!

Escrito por Juan Mª Soler Martínez

Licenciado en Psicología, especializado en Terapia de Parejas y Sexología

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encuesta de sexualidad

3 Comments to Visibilidad homosexual de manos de Kinsey

  1. Juan dice:

    Como siempre es un placer leer tu artículo pues no dejo aprender un poco cada semana. Te espero la próxima semana.

  2. Jesus Martínez Muñoz dice:

    Comparto con el otro comentario que siempre descubro en este blog datos que desconocia unos se comparten y otros se discrepa pero siempre se aprende y usando una vieja frase de no se quien «Que importa el sexo si el amor es puro»

  3. Lola la malagueña con gafas de pasta ;) dice:

    Qué fuerte que la OMS considerara la homosexualidad una enfermedad. No lo sabía. Desde luego es mirar al pasado y pensar en lo que ha tenido que sufrir alguna gente. Qué fuerte. 🙁

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