La desconocida Reeducación Abdominopélvica

La fisioterapeuta y psicóloga Ramírez, junto con las fisioterapeutas Blanco y Kauffman sugirieron en 2014 que el 25% de las mujeres acaban sufriendo alguna patología génito-urinaria. De entre estas patologías, las que más interfieren en la vida cotidiana son las que afectan al suelo pélvico. En estos casos, las relaciones sociales y sexuales, e incluso la autoestima de las mujeres que las sufren, quedan alteradas (Espuña 2009). Al ver dichas cifras sorprende que, en España, la reeducación abdomino-pélvica no sea nada conocida. No obstante, en Francia, la Seguridad Social ofrece 10 sesiones individuales para aquellas mujeres que acaban de dar a luz y, por consiguiente, precisan una recuperación del suelo pélvico.

La Seguridad Social ofrece 10 sesiones individuales para aquellas mujeres que acaban de dar a luz y, por consiguiente, precisan una recuperación del suelo pélvico.

El funcionamiento de tu pelvis, queridx lectxr, se ve influenciado tanto por sus estructuras como por el abdomen, la columna vertebral y los miembros inferiores. El principal componente de la pelvis es su estructura miofascial. La bailarina y fisioterapeuta Calais (2004), define dicha estructura como un sistema de tejido conectivo. Consta de una función músculo-esquelética pero también regula la sexualidad, la reproducción, la digestión y la continencia urinaria y fecal. Esta estructura sostiene los órganos abdominales y los intrapélvicos, por lo que es el soporte principal de las vísceras.

El suelo pélvico regula la sexualidad, la reproducción, la digestión y la continencia urinaria y fecal.

Otro de los componentes especiales de la pelvis es su esqueleto, ya que actúa como nexo entre la columna vertebral y los miembros inferiores. Éste divide la pelvis en dos partes; la mayor contiene los órganos abdominales y la menor los urogenitales (Barrientos, 2014). Calais (2004) afirma que las diferencias que hay entre tu pelvis y la de alguien del sexo opuesto es que la femenina es más delgada, con alas de mayor amplitud y una pelvis menor más ancha.

Del mismo modo, cabe mencionar el periné. La fisioterapeuta Barrientos (2014) denominó como periné a los tejidos blancos localizados entre la articulación cartilaginosa que hay en el pubis (sínfisis púbica), el sacro, las ramas isquiopubianas y el cóccix. En concreto, el periné es delimitado, a nivel craneal, por el diafragma pélvico; éste se compone por el elevador del ano, cuya contracción estabiliza los esfínteres uretral y anal, y el isquiococcígeo.

En resumen, en el suelo pélvico se pueden diferenciar dos tipos de estructuras: un componente activo que consta del músculo elevador del ano y, otro pasivo, constituido por el sistema suspensorio fascial y aquellos ligamentos encargados de mantener en una posición correcta la vejiga, el útero y los ovarios. Juntos, dichos componentes sujetan las vísceras y los esfínteres de tal manera que forman un ángulo de 90º. Cuando se modifica la posición de las vísceras y/o los esfínteres surgen alteraciones en el mecanismo de evacuación (Ramírez et al., 2014).

Cuando se modifica la posición de las vísceras y/o los esfínteres surgen alteraciones en el mecanismo de evacuación.

Asimismo, existe un mecanismo reflejo encargado de conservar el buen funcionamiento de todas estas estructuras conocido como distribución de las presiones. Barrientos (2014) explica que en la cavidad abdominal se encuentra una presión negativa, esencial para el mantenimiento de las vísceras. En la inspiración, la contracción del diafragma se combina con la distensión de los abdominales y la tensión del diafragma pélvico. Por ello, unos músculos débiles, una respiración arítmica y malos hábitos fisiológicos conllevan una mala distribución de las presiones que puede causar incontinencias, prolapsos y/o hernias (Laycock y Haslam, 2004).

Las disfunciones pélvicas que puedes sufrir son las siguientes: incontinencia urinaria, incontinencia anal, hipotonía e hipertonía perineal, prolapsos pélvicos, vaginismo, Síndrome miofascial pélvico y prostatectomizados. Además, las consecuencias derivadas de una hipertonía pueden ser desde dificultades para orinar o defecar, hasta dolor en distinas partes del cuerpo, pasando por dolor abdominal durante las relaciones sexuales.

Para encontrar el equilibrio ideal de la musculatura en personas que sufren este tipo de disfunción, se requiere una amplia valoración inicial de dichxs pacientes (Barrientos, 2014). Además, siempre es beneficioso establecer una relación basada en la confianza entre paciente y profesional. Los elementos indispensables a explorar son las cargas familiares, las situaciones emocionales, los hábitos de vida y la salud postural. Debido a la cantidad de ámbitos que influyen en el origen de estas patologías, es preciso un abordaje multidisciplinar.

Los elementos indispensables a explorar son las cargas familiares, las situaciones emocionales, los hábitos de vida y la salud postural.

Una vez llevada a cabo dicha valoración, se planificará un tratamiento individual adaptado a todas las características de la paciente. Este tratamiento se complementará con una terapia grupal destinada a enseñar ejercicios concretos que potencien el suelo pélvico y a ofrecer consejos que le permitan tener una vida sexual de calidad.

En este artículo te propongo que investigues sobre la fisioterapia uro-ginecológica, en la que se incluyen los ejercicios de Kegel y sobre el método de las 5P. La doctora en medicina, especialista en ginecología, Espuña (2009), manifiesta que el objetivo de esta fisioterapia consiste en tratar de mejorar, en la medida de lo posible, la calidad de vida de las mujeres que sufren alguna de las alteraciones mencionadas anteriormente.

Escrito por Silvia Roche

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