¿Somos bisexuales?

Una mirada interesante. Un cuerpo bonito. Una conversación profunda. Incluso un mismo sabor para vuestra cerveza favorita. Todo puede ser motivo de conexión entre dos personas.

Buen feeling.

El ser humano nace dotado de un cuerpo adecuado para sobrevivir: sistemas que son casi un prodigio de la evolución, constantes vitales que funcionan como máquinas, pensamiento lógico capaz de resolver casi cualquier encrucijada y un torbellino de emociones a gestionar. Pero… también nace sexual, depredador voraz del placer, buscador de sensaciones; siendo así de los pocos seres sobre la faz de la Tierra capaces de mantener relaciones por placer, de sentir orgasmos aún no siendo fecundados, de follar por simple disfrute.

De la misma forma que nacemos sexuados, nacemos sexuales y con tendencias hedonistas que no entienden de género y son tan independientes y atemporales como inconscientes. A pesar de esto, todos tenemos claro que somos algo más que un saco de huesos e impulsos inconscientes en el momento que vivimos en sociedad y compartimos un contexto. Somos seres sociales que necesitan la interacción para poder sobrevivir sanos y felices, siendo educados con ciertos valores que varían según la cultura y miles de factores ambientales que condicionarán hasta la más profunda de nuestras reacciones, incluido quién nos va a gustar. Llegamos al dilema de siempre: la escala de influencia genotipo-ambiente, que en temas como la sexualidad tienen especial relevancia. Marca desde qué identidad de género nos refleja mejor, hasta qué cánones de belleza vamos a llevar intrínsecos así como los límites que le pondremos a nuestras atracciones sexuales hacia otros.

Imaginaos que somos únicamente lo que traemos al nacer… ¿Tendríamos todos en algún momento tendencias bisexuales? ¿Nos fijaríamos por inercia en una persona del otro sexo o simplemente desarrollaríamos una visión diferente a la hora de decidir qué nos atrae, por el mero hecho de estar dotados de los órganos necesarios para sentir placer sin necesidad de reproducirse? Sabemos que existen razas de primates que mantienen relaciones para disfrutar y que casi la mitad de ellas son con animales de su mismo sexo. ¿Es tal vez la ausencia de un engranaje cultural lo que provoca que no existan más tendencias heterosexuales que homosexuales?  Dejando atrás la necesidad de perpetuar nuestra especie, el deseo es libre y nuestra condición privilegiada con respecto al sexo nos capacita para fijarnos en un amplio abanico de personas, más allá de su sexo o género. Y es que la atracción sexual es algo tan innato como natural y que está por encima de cualquier barrera cultural, social, ambiental e incluso personal.

Pero todas estas preguntas cargadas de curiosidad e inquietud pueden ser reformuladas en una sola…

¿Es el ser humano bisexual por naturaleza?

Escrito por Beck

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