Lxs buenxs amantes por vocación vs. lxs negadxs de las relaciones sexuales

A veces te encuentras con personas que te gustan mucho y cuando llega el momento de acostaros juntos parece que no pegáis ni con cola. También podrías haber conocido a alguien por el que no te sientes atraídx pero, por la razón que sea, decides darle una oportunidad. Cuando vais a ‘consumar el acto’ sientes como si surgieran fuegos artificiales e incluso una banda sonora. Si tú eres la misma persona con ambos perfiles de pareja, ¿qué es lo que los diferencia? ¿la experiencia? ¿y por qué unx ha conseguido tener más experiencia sexual que el/la otrx? Desde pornoeducativo te desvelamos la clave para convertirte en un/a amante ideal. La autoestima.

María Calado, licenciada en psicología y doctora en psicopedagogía, junto con sus colegas Lameiras y Rodríguez, llevó a cabo un estudio en 2004. La finalidad del estudio era hallar las asociaciones que se establecen entre la actividad sexual de un individuo y las distintas variables, cognitivas y perceptivas, referidas a la imagen corporal y la autoestima general. En dicho estudio, se observó que aquellas mujeres que están insatisfechas con su imagen corporal y que, por ende, tienen una autopercepción más negativa de su atractivo físico, tuvieron una relación sexual inicial mucho menos satisfactoria y mucho más temprana que las que se aceptan a sí mismas.

De hecho, estos autores también informan sobre una menor actividad sexual, o una mayor acumulación de experiencias sexuales negativas en las mujeres con las características descritas. Asimismo, destacaron también que no se estableció ninguna relación entre las distintas vivencias sexuales de un individuo y su índice de masa corporal (Calado, Lameiras y Rodríguez, 2004).

Para que comprendas plenamente la relación entre la sexualidad y la autoestima, es necesario definir y distinguir los tres conceptos siguientes: imagen corporal, autoestima y autoestima sexual. Cuando alguien te hable de imagen corporal, se estará refiriendo a la construcción de la representación simbólica de nuestro propio cuerpo; la imagen corporal que tienes de ti mismo, es el modo en el que te percibes y te imaginas.

En cuanto al concepto de autoestima, éste se define como la valoración que hace una persona de sí mismo; el grado en el que tú te sientes importante, valioso y respetable. Pero… ¿la autoestima de los hombres y de las mujeres se ve influida por las mismas variables? Algunos autores sugieren que el atractivo físico predice principalmente el nivel de autoestima en las mujeres. En cuanto a los hombres, el mejor predictor de ésta es la percepción de autoeficacia (Musa y Roach, 1973). De todas formas, hay una gran cantidad de componentes que influyen en tu autoestima y ésta, a su vez, influye en todos los ámbitos de tu vida.

La cultura tiende a calificar al hombre según su desempeño y a la mujer de acuerdo a su belleza física.

Por tanto, la autoestima sexual se referirá a la valoración que haces sobre la forma en la que te comportas en una relación sexual y al nivel de satisfacción que consigas, comportándote de una forma concreta. Dicho de otro modo, la autoestima sexual tiene que ver con tu convicción sobre la capacidad que tienes de complacer a tu pareja; y, también con la creencia de que tu pareja te pueda complacer a ti. Por ello, puedes deducir que hay una relación muy estrecha entre este área de la autoestima general y tu actitud y tu forma de ser. Cuando te sientes seguro de ti mismo, tu pareja se sentirá más cómoda estando a tu lado. Además la satisfacción sexual de ambos alcanzará niveles mayores.

Sin embargo, el sentirte inseguro a la hora de mantener relaciones sexuales, no sólo te obstaculiza el camino hacia el orgasmo sino que además puede ser el origen de ciertas disfunciones sexuales. Dicha inseguridad sexual la puedes reconocer cuando alguien te dice que se avergüenza de su cuerpo o sus genitales. Cuando evita involucrarse en situaciones íntimas, o bien, no se atreve a vivir nuevas experiencias. La psicóloga clínica Silvia Russek, especialista en terapias de pareja y terapias cognitivas, ha publicado un cuestionario para que puedas auto-evaluar tu autoestima sexual -lo puedes encontrar aquí-.

Cuando te sientes seguro de ti mismo, tu pareja se sentirá más cómoda estando a tu lado. Además la satisfacción sexual de ambos alcanzará niveles mayores.

En resumen, en función de tu nivel de autoestima y de lo satisfecho que estés con tu imagen corporal, serás más o menos capaz de concentrarte en una relación sexual. Desde 1970, Masters y Johnson reafirmaron esta idea, poniendo de manifiesto que cualquier tipo de distracción cognitiva puede originar una disfunción sexual. Por todo esto y con el objetivo de mejorar la vida sexual de todos los lectores, este artículo acabará con cinco claves que te ayudarán a disfrutar de tu sexualidad. Dichas claves las explica también Magdalena Rivera, médica y sexóloga de Medical Sex Center.

1. Aceptación.

Te vendría bien recordar que no eres el único en el mundo que tiene defectos y que tienes mucho que aportar en una relación. Cada persona es única, con sus defectos y virtudes y sus particulares aportaciones. Por eso, se dice que las comparaciones son odiosas y por el mismo motivo no debes desilusionarte si no le gustas a alguien; eso no significa que no le gustes a nadie.

2. Auto-descubrimiento.

Mastúrbate. date un masaje relajante explorando cada centímetro de tu piel. Dale pie a tu imaginación e inventa usos eróticos para todas las cosas domésticas que puedas. Descubre con que música te sientes más cómodo bailando y haciendo un streptease.

Para asegurarte de tener relaciones sexuales satisfactorias, lo primero y principal es que aprendas dónde, cómo y durante cuánto tiempo deben estimularte para que puedas ver las estrellas sin salir de la cama. Tanto o más importante es que aprendar también dónde, cómo y durante cuánto tiempo NO deben estimularte.

3. Conocimiento.

No sabes la cantidad de gente que piensa que en la vagina sólo hay un agujero y que lo del punto G es un mito. Ahora que, gracias a Internet, tienes toda la información del mundo al alcance de tu mano, úsala. Infórmate sobre anatomía sexual, sobre juegos eróticos, sobre afrodisíacos y prácticas sexuales. La información te hace libre, libre de creencias erróneas y libre para experimentar con seguridad. En Internet puedes encontrar cosas como ‘cómo llevar a cabo una práctica sexual de manera sana, segura y consensuada’.

4. Comunicación.

Una vez que tu preocupación principal deje de ser ‘¿y si no le gusto sin ropa?’. Después de haber investigado sobre sexualidad en general y sobre la tuya en particular; cuáles son tus zonas erógenas y cuál es la mejor manera de estimularlas… Ha llegado el momento de hablar con tu pareja.

Algo que parece tan simple, porque se supone que tienes un nivel alto de confianza con la persona a la que quieres -si no, no sería tu pareja, ¿no?- puede parecer muy complicado para algunxs. Si eres de los segundos, te sugiero que le propongas aquello que te gustaría probar y, sobre todo, que le dejes muy claro aquello que no quieres hacer o repetir.

Es muy importante que aprendas a poner límites, que aprendas a comunicar lo que no te gusta.

Además, también te aconsejo que aclares todas las dudas que te surjan cuando te las planteas. Recuerda que muchas veces nos comportamos o decidimos algo basándonos en información errónea o incompleta.

5. Realismo.

Por último y no por eso menos importante. ¿Qué es lo que deberías buscar de una relación sexual? Para que una relación sexual funciones perfectamente, su finalidad última debe ser disfrutar el momento. Nada de ‘si no se ha corrido es que no le ha gustado’. Nada de ‘si no se corre más de una vez es que lo estoy haciendo mal’; y por supuesto nada de ‘a ver si me corro en cinco minutos que no me da tiempo a ir a hacer la compra‘. Una relación sexual tiene que motivar en sí misma; el objetivo de tener una relación sexual debe ser, simple y llanamente, tener una relación sexual.

Recuerda que la satisfacción sexual de tu pareja no es responsabilidad tuya y no depende enteramente de ti. Si tu pareja no te comunica aquello que le excita, no podrás hacer nada para aumentar su placer. Lo mismo pasaría si estuviera preocupada por algo.

Escrito por Silvia Roche

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