El pito de Don Federico

En clínica cuando hablamos de trastornos o problemática orgásmica en hombres hay dos problemas recurrentes, la eyaculación precoz y el trastorno por eyaculación retardada. Así que hoy toca hablar del pito de Don Federico, que a veces pita fuerte, que a veces pita flojico. Vamos a matizar:

Orgasmo, respuesta neurovegetativa que parte de la zona sacro-lumbar, y que se desencadena ante los estímulos generados por la fase de excitación (señales recibidas a través de los nervios sensoriales), resultando de la contracción rítmica involuntaria de la musculatura de la zona pélvica, muchas veces acompañado de jadeos o cambios posturales.
Simplificación: Sensación que da un gustico bien bueno. De la onomatopeya “oh sí, sí joder, que me corro”

Visto así ¿a que es algo guay y muy deseable? ¡Pues camarera póngame tres!
Pero… ¿por qué nos trae tantos problemas? Pues porque sabemos lo que queremos pero nos fastidia el CUANDO lo tenemos.

Por un lado la eyaculación precoz: Dícese de la eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona LO DESEE.
Por el otro, la eyaculación retardada: Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo, tras una fase de excitación sexual normal, en el transcurso de una relación sexual, siempre de forma tardía a LO DESEADO.
¿Ves dónde está el problema, verdad? En el CUANDO. Asumimos que el orgasmo tiene una fecha, un momento idóneo para acontecer y que fuera de plazo no mola. ¿Cuándo es ese momento perfecto? Pues cuando se corre la pareja, porque esto es un ejercicio de natación sincronizada y si ambos terminamos a la vez los jueces levantan los carteles con un “10”, el público ensordece la sala de aplausos, medalla de oro y portada en la Superpop.

Así mismo, la eyaculación precoz está asociada a sentimientos de incompetencia, de carencias en autocontrol, en dejar a la pareja a medias… Y esto tiene mucho de aprendido, ya que en plena adolescencia, cuando las hormonas comienzan su duro trabajo, al joven Don Federico le empieza a picar ahí abajo y descubre lo que es la masturbación. Don Federico que se ha criado en una familia normal y corriente aprende a que eso tiene que hacerse a escondidas, sin que nadie te pille y sin dejar rastro, por lo que se masturba en su dormitorio con el miedo a que algún espontáneo aparezca y lo pille “manos en la masa”, por lo que trabaja a toda prisa y deseando terminar para no tener que pasar el bochorno de la pillada. Y esto pasa factura, pues condiciona al cuerpo a “terminar cuanto antes”.

También pasa al contrario, cuando Don Federico está dándole vueltas a la cabeza y no consigue centrarse en lo que está viviendo, deja de disfrutar del sexo, entonces él está ahí dale que te pego pero no lo siente como placentero, porque nunca llega el momento y ve como su pareja se frustra porque piensa que no es lo suficientemente buena en la cama como para hacer que Don Federico lo goce. Entonces ambos se sienten mal y el sexo se hace aburrido. En este caso el aprendizaje que ha recibido es que el sexo es un trabajo para el cual hay que cumplir y tiene que estar pendiente de mil cosas a la vez, por lo que toda su atención está centrada en el cumplimiento de sus tareas y no en dejarse llevar y disfrutar del momento.

Ay las cabecicas… que malas que son ¿verdad?

Los tic-tacs, que malos son cuando quieren…

Es en estos momentos cuando Don Federico se decepciona consigo mismo, porque al fin y al cabo no sabe sincronizarse con su pareja, puesto que la pareja se corre siempre cuando toca, no como él, que es un patán y suspendió hasta el recreo…

¿Qué hacemos en terapia con Don Federico? Machacar que no es un soldado que va de misión, que Don Federico es una persona normal y corriente que ha olvidado que el sexo es para disfrutarlo. Para ello hay que educar en relajación, pues Don Federico no se permite a sí mismo relajarse por estar constantemente preocupado de su orgasmo. Tenemos que generar la actitud de clave erótica, donde Don Federico aprenda que ha venido a disfrutar y se deje llevar por sus sensaciones ¿Qué eyacula antes que su pareja? Pues eso no significa que el encuentro haya terminado ¿Qué le cuesta más que a su pareja? Pues que dedique sus prácticas a lo que le resulte más excitante y que goce como un chiquillo pequeño con un juguete nuevo.

La vida son dos días y si los pasamos preocupándonos por nuestro rendimiento nos olvidamos de vivirla.

Feliz semana y carpe diem.

Escrito por Juan Mª Soler Martínez

Licenciado en Psicología, especializado en Terapia de Parejas y Sexología

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2 Comments to El pito de Don Federico

  1. Juan dice:

    Como todas las semanas aprendo un poquito más. Es algo que hasta que no lees no eres capaz de pensar en la cantidad de cosas que suceden a tu alrededor y no lo sabes. Sigue así que es muy educativo leer cada semana tu artículo. Gracias.

  2. Jesus Martínez Muñoz dice:

    Tardía – precoz – conjunta el orden de los factores no altera el producto lo importante es que exista y punto.
    Read you next blog is a pleasure

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