Masturbación: ¡qué G G Gusto!

La masturbación es toda forma de autoplacer sexual obtenido mediante cualquier tipo de estimulación física directa. No es hasta el siglo XX que se empieza a considerar como algo positivo. Antes era una enfermedad que requería de una “cura”.

Entre los beneficios de la masturbación nos encontramos:
– Incrementar la capacidad de explorar y aprender acerca del propio erotismo.
Valorar los genitales y disfrutar de la propia excitación, viviendo el cuerpo como fuente de placer.
Efecto relajante.
Desarrollo físico, psicosexual, cognitivo, emocional, amoroso y social.
– Herramienta imprescindible en terapia sexual.
Mantiene los genitales en buen funcionamiento.

La autoestimulación es fundamental en el desarrollo psicosexual y se puede convertir en una vía de crecimiento y conocimiento personal. Cerca del 50% de las mujeres se masturba (práctica iniciada en torno a los 16 años) frente al 99% de los varones (práctica iniciada a los 14 años).

En este caso voy a centrarme en la masturbación de la mujer ya que al parecer son menos las mujeres que se masturban. ¡A ver si poco a poco vamos incrementando ese número! Por tendencia general, las mujeres suelen preferir o les resulta más placentero el sexo en pareja que el sexo a solas, pero como a mí me gusta sacarle la puntilla a todo me pregunto: ¿y no será que no nos autoestimulamos bien? Masturbarse es mucho más que tirarse en la cama y empezar a tocarse. Así como hay que cuidar no caer en la rutina sexual con la pareja también debemos cuidar no hacer siempre lo mismo al estimularnos. ¡Probemos cosas nuevas! Hoy os dejaré aquí una lista de técnicas de masturbación que quizás nunca os hayáis planteado y que deberíais probar y así encontraréis maneras diferentes de regalaros placer. Aquí van unas cuantas ideas:

1. Al tiempo que nos estimulamos el clítoris con una mano, utilizar la otra para acariciar otra zona del cuerpo que también nos resulte erógena (por ejemplo, los pezones, las orejas, los muslos…)

2. Mastúrbate boca abajo con las piernas abiertas. Estimula el clítoris fuertemente con movimientos hacia arriba y hacia abajo. Cuando llegue el orgasmo, cierra las piernas y levanta tu cuerpo.

3. Humedece los dedos con los que vas a masturbarte. O bien utiliza un buen lubricante para hacer el ejercicio.

4. Juega con un objeto (el vibrador o dildo, por ejemplo) introduciéndolo y sacándolo de tu vagina. Al acercarte al orgasmo frota el clítoris y luego introduce el objeto. Cuando se dé el clímax cierra fuertemente las piernas con el objeto dentro. Esta técnica te ayudará a encontrar el Punto G.

5. Coloca la palma de tu mano sobre el clítoris y presiónalo o da ligeros golpes suaves, mientras introduces dos dedos en tu vagina. Aquí combinamos el orgasmo clitoriano y el orgasmo vaginal.

6. Haz un bulto con ropa o almohadas y acuéstate sobre él boca abajo, de modo que este bulto haga presión sobre tu clítoris. Mueve tus caderas circularmente o hacia arriba y abajo hasta que alcances el orgasmo. Tus piernas pueden estar abiertas o cerradas.

7. Utiliza el agua para darte placer. En la ducha selecciona un chorro regular de agua, puedes alternar temperaturas frías o calientes para descubrir qué te da más placer, y deja que el agua caiga directamente en el clítoris.

8. Y, ya por último, os aconsejo que cuando hayáis alcanzado el orgasmo introduzcáis los dedos en la vagina para sentir las contracciones. Puede ser una sensación muy agradable.

¡Probemos! ¡Os deseo mucho gusto y placer! ¡Feliz fin de semana!

-Rosalía Campos, Psicóloga-

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