Experiencias con el fetiche de axilas femeninas

¡Qué tal! Hace mucho no escribía un post acá en Pornoeducativo, mi último artículo fue «Como realizar una masturbación con las axilas femeninas» a falta de nuevos temas no seguí escribiendo, hasta que me sugirieron que podría relatar mi experiencia con este fetiche, así qué… aquí vamos.

No sé en qué momento, ni porque me comenzó a llamar la atención esta parte del cuerpo de la mujer. Recuerdo que yo aún estaba en la infancia (seis o siete años quizá) cuando yo ya me fijaba en las axilas de las mujeres, fuesen estas de mis compañeras de escuela, de chicas más grande (adolescentes) o ya mujeres adultas (como hasta los 36 años) que algunas eran madres de mis compañeros.

Obviamente, era (y soy) selectivo en las axilas femeninas en las que centró mi atención. Siempre son de mujeres que encuentro atractivas. Por supuesto, la época del año que más material me entregaba para estimular mi fetiche, era en la estación de primavera y verano, instancias en las que las mujeres suelen usar atuendos más libres, como remeras y vestidos, dejando así más a la vista esa parte de su cuerpo.

Cuando iba a la playa, caminaba por la calle o iba a piscinas, no podía evitar fijarme en las axilas de las mujeres que encontraba guapas, es más, cuando era niño, tomé cursos de natación en época de verano, quienes enseñaban (las profesoras) eran chicas muy jóvenes (recién egresaras de la Universidad o estaban a punto de egresar) tenían unos 19 o 22 años como máximo, y bueno, había una especial que encontraba muy bella y era a quien más aprovechaba de mirarle sus axilas cuando levantaba sus brazos o se hacía una coleta en su cabello dejando a mi vista aquella piel tan blanca y limpia, sin ningún vello.

Debo reconocer, que mientras la miraba, en ocasiones me provocó más de una erección, y mientras ella me ayudaba a nadar, yo trataba de acercarme lo más posible a la zona de sus axilas, llegando a olerlas de cerca y a rozarlas en dos oportunidades de manera muy disimulada.

Fui testigo, de cómo en la adolescencia, a mis compañeras de escuela le crecían diminutamente sus vellos en sus axilas, y de cómo en algunos días ya no los traían, puesto que ya habían comenzado a depilarse. En secundaria, también logre apreciar como a una compañera se le hacía una aureola de sudor en si remera bajo el brazo luego de haber trotado en clase de gimnasia, eso obviamente, como fetichista, me excitó, puesto que esta chica era muy bella y tenía unas axilas igual de bien cuidadas.

Recientemente, también vi a una joven mujer que estaba preñada, usaba un vestido maternal, cuando levantó su brazo no pude evitar mirar su axila, la cual estaba completamente blanca con pelotillas del mismo color, lo que de seguro eran residuos de desodorante en barra que se había aplicado.

En la televisión comenzaron a aparecer las publicidades de desodorante para mujeres, donde las chicas lucían unas axilas perfectas, limpias, sin vellos, como los de Lady Speed Stick, donde Barbara Blade siempre terminaba posando su bella axila en la nariz de un hombre, o también las más recientes publicidades de Dove que tiene un desodorante que al parecer aclarara la tonalidad de la piel de las axilas de las chicas.
Lo malo de tener este fetiche es no poder controlarlo. El solo hecho de ver cómo una chica hace el movimiento de levantar su brazo ya me hace dedicarle atención, y se debe ser disimulado al mirar, porque aunque no lo crean, hay mujeres que se dan cuenta de cuando le están mirando sus axilas, porque en ocasiones lo hacen de manera intencional. Saben que es una zona de cuerpo que es sexy de lucir cuando las traen depiladas y son muy claras y sin manchas, es solo de fijarse en las fotografías de modelos que dejan exhibir sus axilas en una sesión de fotos (aunque muchas veces es una reacción involuntaria).

Cuando era adolescente, me encontraba en una sala de espera. En frente mío, había una mujer de unos 27 años -quizás 30- se notaba muy joven, y ella a menudo se recogía el cabello para atrás, permitiendo así, apreciar su axila derecha. Sin embargo, ella se percató de mi mirada, me sorprendió mientras la estaba mirando y solo me sonrió. Bajó su brazo, pasaron unos minutos volvió a recoger su cabello, mientras me miraba si yo me fijaba en su axila, lo cual obviamente hice, porque la traía bien linda. Yo ya tenía una erección que se notaba en mi pantalón, trataba de que no se notara cruzando las piernas, pero la mujer en una acción detonante para mí, llevó sus dos manos a su nuca para hacerse una coleta en su cabello, mientras me sonreía y me proporciona una vista hermosa de sus dos axilas con unos vellos muy diminutos pero muy blancas.

Lo anterior me llevó al poco tiempo a ir al baño de la sala de espera y tener que masturbarme para bajar la erección que esa mujer había provocado en mí, digámoslo, de manera intencional.

Esto es lo que tenía que compartir esta vez, ahora me gustaría saber sobre ustedes. Hombres que tengan el mismo fetiche o mujeres que les guste exhibir sus axilas o si sus parejas tienen este fetiche y ustedes le complacen, lo pueden hacer dejando sus comentarios o preguntas.

Gracias por leer
Saludos y será hasta otro post

Escrito por Dann

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One Comment to Experiencias con el fetiche de axilas femeninas

  1. Anónimo dice:

    genial me encantan las axilas igual y tengo muchos recuerdos como esos me gustaria compartirlos alguna vez

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