HEMOS TENIDO SEXO, ¿Y AHORA QUÉ?

En este artículo te voy a hablar sobre una fase de la relación sexual que, aunque todos sabemos que existe, nadie se ha parado a explicar como hacerla bien. Es posible que en algún momento hayas tenido una mala experiencia sexual. Algo como que tu pareja o amante te vomite encima justo en el momento en el que te estás corriendo; se caiga una estantería, tu pareja rompa contigo, etc. Todos hemos pasado por un momento que nos gustaría no recordar jamás. A veces, tales experiencias pasan demasiado pronto o te producen un malestar demasiado intenso. Si es así, ese momento sexual desagradable puede ser el origen de una disforia postcoital o depresión post-coito.

El redactor especializado en Psicología Clínica, Óscar Castillero (2018), te ofrece una descripción del trastorno. La disforia postcoital es un síndrome que se caracteriza por un estado de ánimo negativo, experimentado después del orgasmo; en la fase de resolución. No puedo saber si alguna vez lo has experimentado, pero la mitad de la población, aunque sea de forma puntual, ha sentido tristeza, melancolía, irritabilidad, desasosiego, angustia o un sentimiento de vacío posterior al orgasmo. Algunxs lo habrán sentido después de tener una relación sexual y otrxs después de haberse masturbado; el problema sería el mismo. Sin embargo, para que se pueda diagnosticar la depresión postcoito, los síntomas deben aparecer en un número significativo de relaciones sexuales o masturbaciones. Además, el síndrome no se debe poder explicar por la presencia de otros trastornos.

Estado de ánimo negativo posterior al orgasmo conseguido en un coito o en una masturbación.

Cabe destacar que las investigaciones dedicadas a la disforia postcoital son muy escasas. No obstante, parece que su prevalencia real es mayor que la teórica; esto podría deberse a que genera vergüenza y culpa. La falta de información es dramática porque, a parte del malestar generado por el trastorno, de éste se derivan otra consecuencias negativas. Puedes decidir evitar el contacto sexual, por ejemplo. También es posible que siempre pienses en que existen problemas con tu pareja; ella puede sentirse incompetente sexualmente o poco deseada. Además, es posible que, a raíz de constantes depresiones postcoitales, se genere una aversión al sexo, vaginismo u otro tipo de disfunción sexual.

La disforia postcoital puede derivar en aversión al sexo, vaginismo y otra disfunción sexual.

Supongo que te estarás preguntando cómo llega alguien a entristecerse inmediatamente después de sentir placer. Lo siento, pero hasta el momento las causas son desconocidas; hay muchas teorías sobre ellas pero ninguna suficientemente validada.

Por una parte, Castiller (2018) responsabiliza a las hormonas responsables de contrarrestar el placer sexual y a la reactivación de la amígdala. Asimismo, habla de factores sociales como una educación restrictiva en la que se fomenta la castidad; abusos sexuales, físicos y emocionales, recordados con el placer de un coito normativo; conflictos en la pareja o dependencia, etc.

disforia postcoital

Por otra parte, Schweitzer, O’Brien y Burri (2015), le restan peso a esas características fisiológicas. Schweitzer, miembro de la Sociedad de Psicología de Australia, et al. (2015), afirman que los síntomas de la disforia postcoital no necesariamente se relacionan con el funcionamiento sexual general. Dicho de otro modo, el síndrome se manifestaría después o a pesar de que se dé dicho funcionamiento. Por tanto, estos autores proponen un modelo etiológico biopsicosocial que puede comprenderse desde el modelo de Basson (2002).

Profesor Schweitzer: 

Las primeras tres fases del ciclo de respuesta sexual humana – excitación, meseta y orgasmo – han sido el foco de la mayoría de las investigaciones hasta la fecha […] La experiencia de la fase de resolución sigue siendo un misterio y, por lo tanto, es poco conocida.

Rosemary Basson (2002) es la psicóloga que introdujo el concepto de deseo receptivo y dejó en evidencia el ciclo de respuesta de Masters y Johnson. Según esta autora, las metas que persiguen dos amantes son lograr satisfacción sexual y enriquecer su vida íntima. ¿Alguna vez te has interesado por el concepto de intimidad? La forma en la que vives tu vida íntima está influida por tu estilo de apego y por tu nivel de diferenciación del yo [4,10]. La especialista en terapia familiar sistémica Dolado (2015), define este último concepto como un constructo multidimensional de dos niveles, con dos factores en cada nivel. El nivel intra-psíquico hace referencia a la capacidad que tienes de diferenciar lo emocional de lo racional y decidir en consecuencia. Por tanto, los factores intra-psíquicos son la reactividad emocional y la posición del yo. Por el contrario, el nivel ínter-psíquico se refiere al equilibrio establecido entre la necesidad de autonomía y la de conexión social. Así, dependiendo de cómo sea ese equilibrio encontramos los factores corte emocional y fusión del yo.

disforia postcoital

Desde esta perspectiva, si eres una persona que no puede controlar sus emociones y te aislas de la gente cuando éstas son muy intensas; alguien más preocupadx de cumplir con las expectativas que tiene su pareja que de las tuyas propias, hasta el punto de sobreimplicarte en la relación… Debes saber que eres especialmente vulnerable a padecer disforia postcoital. De hecho, esto fue lo que comprobaron Schweitzer et al. (2015) en su investigación y dieron una posible explicación a este fenómeno. Estos autores sostienen que, después de una relación sexual, las personas con una mayor reactividad emocional, son especialmente sensibles a las emociones negativas. También sugieren que aquellas personas más dependientes pueden interpretar la fase de resolución como una separación de la pareja; lo cual produciría la disforia.

Estás en riesgo si eres una persona reactiva, dependiente, con tendencia al aislamiento y/o excesiva necesidad de aprobación

En fin, lo que quiero transmitirte, querid@ lector/a, va más allá de la presentación de una disfunción sexual. Necesito que entiendas la relevancia de no terminar la interacción con tu pareja una vez hayáis llegado los dos al orgasmo. Con o sin disforia postcoital, las caricias, los besos y los abrazos tienen efectos muy beneficiosos para la salud así como para la calidad de una relación. Además, siempre viene bien comentar la relación sexual que habéis tenido, señalando lo que más y lo que menos os ha gustado. Habla con tu amante, la comunicación es buena siempre. Hablad sobre vosotros, sobre sexo previo y futuro. Hablad, bromead y relajaos.

Referencias:

Schweitzer, R.D., O’Brien, J., & Burri, A. (2015). Postcoital dysphoria: Prevalence and psychological correlates. Sex Med, 3, 229–237.

Dolado, A. (2015). El proceso de diferenciación del self en la adolescencia: el papel de la figura paterna.

Castillero, O. (2018). Disforia postcoital: síntomas, causas y tratamiento. Psicología y Mente: https://psicologiaymente.com/clinica/disforia-postcoital

Basson R. (2002). A model of women’s sexual arousal. J Sex Marital Ther, 28, 1–10.

Escrito por Silvia Roche

Valora este artículo

Puntuación de 3 con un total de 2 votos.

Share This:

encuesta de sexualidad

One Comment to HEMOS TENIDO SEXO, ¿Y AHORA QUÉ?

  1. Anónimo dice:

    I’m going out for dinner tonight
    Thanks so much for all your help and support

    XXX

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.