Derechos sexuales y Mundo Virtual: precauciones con el Sexting

Buenas tardes queridos lectores,

El mundo actual es virtual, no hay dudas de que todos utilizamos las tecnologías de la información, sea por ordenadores, móviles.. Como dimensión humana, la sexualidad y las maneras de explorarla también se ven afectadas por el mundo virtual. No se trata de decir si es buena o mala, el hecho es que debemos saber usarla, teniendo en cuenta posibles riesgos y problemas que podamos afrontar.

El envío de mensajes eróticos por correo, mensaje o whatsapp, el “sexting,” es una practica muy común en el mundo occidental. Sin embargo, muchas personas, mientras envían eses mensajes, fotos o videos eróticos/sexuales, no tienen en cuenta que la otra persona podrá hacer mal uso de estos materiales, lo cual puede traer graves consecuencias a quien los envía. Desafortunadamente, el número de personas que desarrollan problemas psicológicos graves tras la diseminación de imágenes y mensajes privadas es cada vez mayor.

Una manera de evaluar si nos estamos portando bien, o se las otras personas están portándose de manera adecuada con nosotros, es atentarnos para los derechos sexuales universales. Desde 1999, la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) ha creado un listado con de derechos sexuales universales. Entre tales derechos hay por lo menos 2 que se pueden ver bastante afectados cuando no se los cumplen: el derecho a la privacidad sexual y el derecho a la expresión sexual emocional. Por lo primero, comprendemos el derecho a la toma de decisiones y conductas individuales en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros. Por lo segundo, el derecho a expresar la sexualidad a través de la comunicación y del contacto.

La parte de no interferencia en los derechos sexuales de los otros es de fundamental importancia para que comprendamos que no se puede enviar a otros mensajes intimas que nos fueron enviadas. El “sexting” puede ser muy placentero tanto para quien envía como para quien recibe los mensajes. Sin embargo, es fundamental tener siempre en cuenta que el placer solo puede ser compartido cuando los derechos estén asegurados.

Escrito por Vincius Jobim Fischer

Licenciado en Psicología, PUCRS-Brasil. Máster en Ciencias de la Sexología, UAL, España.

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