Si no hay un SI, es que es NO, coerción sexual.

La adolescencia, ya os lo he comentado en algún otro artículo, es esa maravillosa etapa en la cual nuestros jóvenes sufren un montón de cambios a todos los niveles pero también, y de lo que quiero hablarte hoy es del comienzo de las relaciones de sexuales y de pareja.

En muchos casos estas primeras interacciones sexuales están estructuradas por unas normas sociales, que marcan los roles sociales y las expectativas comportamentales de mujeres y hombres.

“Sin referentes educativos es difícil adoptar actitudes sexuales positivas “

 

Y esto es la problemática, no existen, o son muy escasos, referentes educativos en los cuales los adolescentes encuentren referencias para adoptar actitudes sanas y positivas frente al comportamiento sexual.

Así recurren, con pocas mas opciones, a los guiones que el contexto les ofrece, aquello que se espera de ellos, entre otras cosas no incluye el consentimiento verbal explícito.

Excluir esto de las relaciones sexuales es peligroso para el desarrollo de las relaciones sexuales, si negamos el que tenga que existir dicho consentimiento se favorecen las situaciones represivas en el contexto de las relaciones sexuales, esporádicas o no, noviazgo o amistad.

 

Nos encontramos ante un problema para la identificación de la coerción y victimización sexual, debido a una ausencia, mas o menos relativa, de los límites de los conceptos. Pero de forma general podemos hablar de dos criterios generales:

  • El tipo de estrategia de coerción.
  • El tipo de práctica sexual llevada a cabo.

En el primer caso se suelen describir tres tipos de estrategias, de tipo verbal como chantaje emocional. La incitación al uso de alcohol y otras drogas y amenazas o uso de la fuerza física. En lo referente a las prácticas sexuales, fundamentalmente se diferencia entre las coitales y no coitales.

 

“Forzar la voluntad sexual es coerción”

 

Pero en cualquier caso el término de coerción sexual hace referencia a cualquier conducta que trata de forzar al voluntad sexual de otro individuo sin importar la estrategia usada.

Esto por desgracia lo estamos viviendo en nuestros días, no sólo en relaciones cara a cara, sino a través de redes sociales donde los jóvenes pueden forzar al destinatario de sus mensajes al envío de material erótico o formar grupos donde comentar y vejar a la persona con la que se han tenido relaciones, aunque sobre Sexting ya os escribí.

Joaquín Berrolo

Sexólogo

Escrito por Joaquín Berrolo

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