Reaviva la llama

¿Recuerdas los primeros meses de noviazgo? Cuando veías a tu pareja y sentías unas irrefrenables ganas de besarla. Esa época en la que teníais unas relación sexual cada día que os veíais. ¡Y eso como mínimo! ¿Qué ha pasado? Os prometisteis aprenderos todo el kamasutra y habéis acabado haciendo el misionero una vez al mes. Antes el sexo oral era un momento mágico y ahora es la forma más cómoda de tener un orgasmo por la mañana. Antes tu piel se erizaba de inmediato cuando tu pareja te acariciaba; ahora sólo sientes unas cosquillitas que te dan más ganas de dormir que de sexo.

Has pensado en abrir la relación y en proponerle un trío pero te aterra la idea de perderle. Pensaste también en darle un punto de dominación a tu vida sexual pero temes que pueda perderte el respeto si se lo propones. ¿Cómo vas a reavivar la llama? ¿Crees que es posible reavivarla?

Quizás nunca hayas oído hablar de las bolas tailandesas, que no son bolas chinas, eh. A diferencia de las bolas chinas, éstas se introducen por el ano. Aunque no lo creas el ano está repleto de terminaciones nerviosas. De hecho, el punto G de los chicos -también llamado punto P (próstata)- está ahí. A pesar de ello, si tu pareja es un hombre heterosexual, es probable que al principio le cueste un poco asimilar tu propuesta. Esto se debe a que existe la creencia irracional de que si le gusta significará que es gay; claro que le va a gustar, a todo el mundo le gusta que le estimulen CORRECTAMENTE su punto G.

¿Qué son?

Este juguete erótico consiste en una fila de 3 a 10 bolas. Éstas están unidas entre sí por una cuerda, soporte rígido o semi-rígido. Al final del juguete se encuentra una anilla que facilita su extracción. Lo más recomendable es que las bolas tailandesas estén fabricadas con silicona hipoalergénica, aunque también las hay de acero inoxidable, madera, vidrio, etc.

Reaviva la llama, bolas tailandesas

El tamaño medio de las bolas es de 30 milímetros de diámetro aproximadamente. Si hay 10 bolas, el tamaño total del juguete alcanzará los 34 centímetros. No obstante, de unas a otras, el peso, el tamaño y la forma varían considerablemente. De este modo, puedes encontrarte bolas que vibren y bolas que no lo hagan; bolas que sean todas del mismo tamaño o que su tamaño aumente progresivamente. Este último modelo es ideal para iniciarte en el mundo del sexo anal, ya que te ayudan a dilatar el ano al ritmo que tú quieras.

Reaviva la llama, bolas tailandesas

En cuanto al peso del juguete, cabe mencionar que suelen pesar unos 30 gramos. Debes tener en cuenta que a mayor peso, mayor facilidad para introducirlas pero más difícil será mantenerlas dentro de ti.

¿Cómo las uso?

Puede que lo que hayas leído hasta ahora haya despertado tu curiosidad. Si es así, probablemente te estés haciendo muchas preguntas sobre cómo y cuándo usarlas. Primero, tienes que sentirte cómod@ y preparad@ para explorar tu zona anal. Desde Pornoeducativo te recomiendo que experimentes a solas hasta que te familiarices con las bolas tailandesas.

Ya ha llegado el momento en el que estás sol@ y te sientes preparad@, así que vamos a ello. Pero… espera, sería recomendable que antes de empezar te aseguraras de que tienes la zona bien aseada. Según lo que te moleste a ti que tu juguete se manche de heces, puedes darte una ducha o hacerte un enema; consiste en llenar una especie de bolsa especial de agua e introducirla por el recto, así evitarás sorpresas indeseadas.

Ahora sí que puedes empezar. Recuerda que el culo no lubrica por sí mismo, así que debes tener un lubricante con base acuosa a mano. Este tipo de lubricante respetará tu piel y la silicona de las bolas. Con él debes cubrir el juguete y tu ano.

Mentalízate, aséate, lubrica tu culito y las bolas y… ¡a jugar!

Primero introduce lentamente una bola. Deja que se acomode en tu interior. Siéntela. Ves introduciendo las demás de la misma manera hasta alcanzar la profundidad que desees. El verdadero juego consiste en las entradas y salidas de las bolas, que van estimulando los músculos del recto. Se recomienda extraerlas poco a poco, cuando se acerca el orgasmo o acompañando las contracciones que éste produce. Además, también puedes complementar su utilización con masturbación, sexo oral o penetración vaginal. Llegado el momento también las puedes utilizar como un tapón o un consolador anal.

Observa cada una de las sensaciones que te va produciendo el juego. Si en algún momento sientes molestias o dolor, pon más lubricante y muévelas más despacio. En el caso de que te siga produciendo algún tipo de incomodidad es mejor parar e intentarlo en otra ocasión. Cuando usas las bolas tailandesas correctamente, éstas te ofrecen una experiencia agradable e intensa.

¿Cómo lavo las bolas tailandesas?

Para mantener a tus nuevas amigas fuertes y sanas, simplemente debes usar agua templada y jabón neutro. Recuerda, cuando vayas a utilizarlas, que los lubricantes de silicona no son compatibles con esta clase de juguetes eróticos.

Las bolas tailandesas suponen un juego en si mismas, pero además también te permiten explorar tu sexualidad y otras vías que te generen placer. No hay que olvidar, que son ideales para las estimulación del punto P. Si al final resulta que te animas, podrías contarnos qué tal ha sido tu experiencia.

Escrito por Silvia Roche

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4 Comments to Reaviva la llama

  1. Jorge dice:

    ¡Que interesante!

  2. Rodri dice:

    ¡Me encanta el artículo!

  3. Sandra dice:

    Tengo que probarlo!

  4. Mari Carmen de León dice:

    ¿Alguien que lo haya probado puede decir si duele?

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